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viernes, 28 de agosto de 2009

Pequeños Cuentos de Futbol: Pan y Queso

Pan... Queso... Pan...
El Gordo Mario me ganó el “pan y queso”. Siempre me gana.
En realidad se llama Aldo. Pero lo pusimos “Gordo Mario” porque es igualito a Mario Bross (pero sin bigotes). Él dice que es el Ogro Fabbiani del barrio.
Le tocaba elegir a él.
Mmm...
¡Se hacía el que dudaba!
Como si no supiéramos que iba a elegir a Martincho, de una.
- Martincho -dijo al fin.
¡Qué te dije! Era una fija.
Martincho juega mejor que todos, mejor que nadie.
- ¡Lucas! - dije fingiendo (yo también) entusiasmo, como si me llevara la figurita difícil.
Lucas no es tan bueno como Martincho, su hermano, pero yo hacía todo lo que posible para que crea que para mí, sí lo era (al menos ese día).
Cuando sólo quedaban 2 por elegir, el Gordo eligió a Fran.
Me miró con una sonrisa tal que apenas le entraba en toda esa carota redonda que tiene.
¿Quién quedaba?
Su prima, Leticia, una flaca, alta, con 3 pecas y cara de chiflada que se quedaba en su casa por esta semana.
¿Quién quiere tener a una chica en su equipo? Nadie...Bueno, a mí me tocó.
- Vas al arco -le dije.
Ella ni si ni no, fue para el arco.
El Gordo Mario me miraba y se seguía riendo.¡Gordo tramposo!
Che, Gordo, ¿por qué no juega en tu equipo?
¡Es tu prima, loco! ¡Vos la trajiste! -le reclamé sin importarme si ella me escuchaba.
¿Qué tiene que ver? -me dijo-. Vos la elegiste...
Y empezó el partido.
El primer ataque de ellos terminó en gol.
No fue culpa de Leticia, la pelota rebotó en Lucas, y se metió adentro.
Igual todos la miramos a Leticia con cara de orto.
- ¡A ver si toman las marcas y empiezan jugar un poco! -nos tiró ella ante el asombro de propios y contrarios.
Sacamos del medio.
Entre Lucas y yo perdimos la pelota, el Gordo Mario le metió un pase profundo a Martincho que encaró hacia el arco de Leticia.
Ella lo esperaba un poco agazapada, los nuestros se dedicaron a observar el gol que iba a meter Martincho.
Eso creímos.
Martincho, enfrentó a Leticia, amagó a pasarla por derecha y se mandó por izquierda. La flaca de 3 pecas tiró un poco su cuerpo hacia la derecha pero dio un salto hacia el otro lado y le sacó la pelota limpita con la punta de su zapatilla derecha. Ahí me di cuenta de que Leticia usaba unas zapatillas rosas, de lona, media caña y con estrellitas.
¿Quién pude jugar bien a la pelota con esas zapatillas?Nadie.
“¡Eeesa! ¡Bueeeno! ¡Mucho!”, fue lo que los míos gritaron mientras Martincho seguía sin comprender cuando le desapareció la pelota.
Leticia la levantó con una mano, miró buscando pase y me encontró.
Lanzó la pelota con fuerza. La pelota picó y me quedó para que de cabeza, clave el empate.
¡¡¡Gol!!! Gritamos y nos abrazamos con Lucas y Rodrigo.
El Gordo Mario le rezongaba a sus jugadores mientras nosotros trotábamos hasta mitad de cancha. Me agaché para subirme las medias y pispié hacia nuestro arco, Leticia me miraba con una mueca que tal vez era una sonrisa. A mí me salió una guiñadita de ojo rápida pero enseguida me paré de un salto y seguí jugando.
Los minutos pasaban y el partido no salía del 1 a 1.
Leticia sacaba todas pero nosotros no metíamos una.
¡La de pelotazos que atajó esa chica! Era imposible que le hagan un gol.
El Gordo Mario no daba más de tanto correr.
- ¡Gol gana! -nos advirtió y amenazó con la autoridad que le daba ser el dueño de la pelota.
Se nos vinieron con todo. Martincho y el Gordo peleaban para ver quién le pegaba al arco desesperados por meterle un gol a Leticia. No pudo ser.
La flaca con tres pecas, alta, cara de chiflada y zapatillas rosas descolgó la pelota, amagó a lanzarla larga y salió jugando por la banda derecha.
El Gordo Mario, su primo, en cuanto la vio se lanzó como una locomotora con ganas de partirla en 4.
Leticia llevaba la pelota pegada al pie, a Fran lo pasó con un amague pero desde atrás se le venía el Gordo, en diagonal y a toda máquina. De refilón lo debe haber visto, si no, imposible.
El Gordo la midió y se le arrojó con un planchazo criminal.
Leticia, punteó la pelota y dio un salto para que su primo pase arrastrando tierra sin tocarla.
¡El polvo que debe haber tragado el pobre Gordo!
Leticia ni lo miró pero a mí, si. Me cruzó la pelota con un pase largo y exquisito.
Cuando me salió Martincho se la toqué a Lucas que venía por el medio y que por suerte me devolvió la pared.Iba a ser un lindo gol. ¡Un golazo!
El que atajaba era Santi, lo encaré y me salió.
¡En comba y por adentro era!¡Golazo para ganar el partido era!
Hamaqué el cuerpo, Santi cerró los ojos y me preparé para sentenciar el triunfo.
Pero no pude.
Por el otro lado venía Leticia acompañando. Levanté la vista y la vi, claro, como para no verla con sus tres pecas, las zapatillas rosas y esa hermosa cara de chiflada.
Le di el pase. No tuve opción.
Leticia le calzó un derechazo como venía y fue gol.
Lo grité, lo gritamos, nos abrazamos.
¡Ganamos!
Y ahí, en el medio de la canchita, me rompió la boca de un tremendo y tremendísimo beso. Un largo, dulce, hermoso, inesperado beso mágico.
¿Mi primer beso? No. El mejor.
Los otros se reían.
El Gordo Mario, todavía lleno de tierra, aprovechó y se prendió en la cargada general.
Leticia me soltó y se fue sin darse vuelta a la casa de sus tíos. Hice fuerza para no mirarla.
Los pibes me siguieron cargando por un rato más y yo buscaba a Lucas, a Rodrigo, al que sea para abrazarme con alguien. Lo necesitaba.
A la noche, en la cama, pensaba en el partido. Feliz.
¡Le ganamos al Gordo Mario y a Martincho!
¡Y eso que para nosotros jugó una chica! Son unos pecho frío...
Me dormí recordando el gol, repasando cómo fue toda la jugada.
Pero soñar, soñé con una chica de tres pecas, alta y flaca, con zapatillas rosas y una hermosa cara de chiflada.

Adaptación de un cuento de Pablo Pedroso, publicado en www.cuentitosfutbol.blogspot.com

5 comentarios:

The deVil dijo...

No hay otra cosa con la que rellenar el blog?

Nada que verrrrr.

El hijo del Devil dijo...

MUY LARGO EL CUENTO,.. TIENE MUCHAS COMAS, ...EL TEXTO TIENE ERRORES ORTOGRAFICOS, ...ES POCO CREIBLE QUE UNA MUJER JUEGUE AL FUTBOL, ..EL BLOG ESTA MUY AMARILLO.. EL VIENTO SOPLA FUERTE SOBRE LA PLAYA.. LALLALLA
.. LO UNICO BUENO ES QUE LEGALIZARON LA TENENCIA Y MI PAPA LE PUEDE DAR MAS TRANQUILO...
PERO NO ESTÁ TAN BUENO TAMPOCO.

Javier Ace dijo...

La verdad que le doy la razón al devil, es largoooooo como el flaco Don Ramón y como mi compu es vieja, abrí la pagina a la mañana y la terminé de leer a la tarde...
Mirá si la adaptamos al fc, le das un pase al viejo y que despues te coma la boca de un beso y otras cosas mas.... nooooo!!!
Y turula ayer tenía que darle un beso a Alte II..

www.cuentitosfutbol.blogspot.com dijo...

Que poco potrero tiene el que comentó en 1º término. Como se nota que no salias de tu casa por temor a ensuciarte o no supo aprovechar los momentos de su infancia..

el que ustedes publicaron (en forma acotada, por cierto) es uno de los mejores cuentos del blog y fue galrdonado en varias oportunidades.

.. GRACIAS POR LA MENCION DEL BLOG.

un abrazo.

The deVil dijo...

uuu, que groso, que pecado, no tener potrero...¿? jajaja, salame.
metete en el to.or... tu cuentito jajajja
Mañana publico uno yo de caperucita Roja jugando al fulbo, asi me dan un galardón!